La segunta será Verde, pero no podré publicarla hasta agosto porque me voy de vacaciones, unos 15 días a Galicia (Yay!).
Rojo
Si alguna vez le pidieran a James Potter que dijera un color, obviamente el primero que se le vendría a la cabeza sería el rojo.
Y no sería nada sorprendente. No por nada es orgullosamente Gryffindor.
Pero James tiene otros motivos, nada relacionados con su Casa, para que el color rojo sea su elegido.
Porque James lo primero que piensa cuando le dicen “Rojo” es en Lily Evans. No puede evitarlo. Antes de que sea consciente ya tiene una imagen mental de esa soberbia melena pelirroja. O de esos labios… con ese rojo.
Ese rojo que los tiñe, cuando sonríe, cuando ríe, cuando habla o incluso cuando los frunce en esa típica mueca de desaprobación.
¿Quién puede pensar en el orgullo Gryffindor antes que ese cabello o en esos labios?
James no, desde luego.
Ni siquiera recuerda cuándo se enamoró de Lily. Cuándo ese rojo comenzó a fascinarlo.
Puede que fuera aquel primer día cuando, nervioso en la fila de alumnos de primero, esperaba a que le tocara el turno para colocarse el sombrero.
Fue la primera vez que la vio.
Caminando erguida hacia el sombrero, sentándose con solemnidad mientras cerraba los ojos en espera del veredicto que la enviaría a una de las cuatro casas.
Cuando el sombrero gritó: “Gryffindor”, una sonrisa se extendió por su cara y James cree que nunca la olvidará.
Una sonrisa dulce, esperanzada, que irradiaba una ilusión pura.
Al verla, James olvidó todo. Nervios, dudas… y le llenó de paz.
O quizás fuera en aquella otra ocasión. Durante su primer año. Una de sus primeras travesuras como Merodeador. Sonríe con nostalgia al recordarla.
En aquella época no habían descubierto la entrada a las cocinas. Ni habían creado el Mapa del Merodeador. Ni había animagia. Ni siquiera Filch los tenía fichados.
Pero tenían
James recorre a rastras los últimos metros antes de asomar la cabeza por debajo de la mesa de Slytherin. Le hace una seña a Sirius para que termine de lanzar el último hechizo y se esconda debajo de la capa con él.
Contiene la risa al escuchar los gritos alarmados de los slytherins, cuyos zapatos están encantados para bailar claqué por todo el Gran Comedor.
-Vamos James, no quiero perderme la cara de Snape-recuerda haber oído decir a Sirius en cuanto llegó hasta él y se metió debajo de la capa.
Los dos salen de debajo de la mesa y observan su gran obra.
La mesa de Slytherin vacía. Ya que los que hasta hacía un momento estaban sentados desayunando, ahora se repartían por todo el comedor, bailando arrastrados por sus zapatos.
James ahoga una carcajada al ver que un chico de segundo ha conseguido sacarse uno de los zapatos y tiene que ir dando saltos al ritmo del otro, para no caerse.
En las mesas de Huffelpuff, Ravenclaw y Gryffindor, todo son risas y carcajadas, que provocan en Sirius y en él una sonrisa orgullosa.
Y se fija entonces en Lily. Mirando el espectáculo con un esbozo de sonrisa que intenta disimular bebiendo de su copa.
Es esa casi sonrisa la que a James le tiene sonriendo-como un idiota, según Sirius- todo el día, incluso durante su castigo limpiado trofeos.
A James no le importa cuándo fue, ni dónde. Ni siquiera le importa saber el por qué.
Porque James cree que, a veces, lo ve todo de ese rojo.
Y toda la culpa la tiene ella.
No me termina de gustar cómo me ha quedado, pero me pasa siempre lo mismo, así que la dejo por aquí antes de arrepentirme y cambiarlo todo.
Sobre mis investigaciones en LJ debo decir que han sido totalmente desastrozas porque no consigo entender cómo se oculta el texto. Que si cuts, texto enriquecido, y muchos > < pero no me sale :`(
Pero he encontrado unos icons preciosos *-* que me han levantado la moral.
¡Besos y hasta dentro de un par de semanas!
